Cómo saber si tu despido es improcedente (y cuánto te corresponde)

No todos los despidos son legales, y la diferencia se nota en tu bolsillo. Te explico, sin tecnicismos, cómo identificar de qué tipo es el tuyo.

Las tres calificaciones posibles

Cuando se impugna un despido, el juez puede declararlo de tres maneras, y cada una tiene consecuencias muy distintas:

• Procedente: no genera indemnización si es disciplinario; si es objetivo, corresponde la indemnización legal de veinte días por año, con máximo de doce mensualidades, además del finiquito. Fuente: Estatuto de los Trabajadores, artículo 53.1.b.

• Improcedente: la empresa no prueba la causa o incumple requisitos. Da derecho a una indemnización de 33 días de salario por año trabajado (45 días por el periodo anterior a febrero de 2012), con los topes legales, o a la readmisión, a elección de la empresa.

• Nulo: el despido vulnera un derecho fundamental o afecta a una situación especialmente protegida (por ejemplo, embarazo). Obliga a readmitir y a pagar los salarios dejados de percibir.

Señales de que tu despido podría ser improcedente

No hay una fórmula mágica, pero estas situaciones son las que con más frecuencia acaban en una declaración de improcedencia:

• La carta de despido no explica con detalle los hechos o las causas.

• La empresa alega una causa económica u organizativa pero no la justifica con datos.

• En un despido disciplinario, la empresa no puede probar la falta que te imputa.

• Hay defectos relevantes en la comunicación o en los requisitos exigibles. En el despido objetivo, omitir el preaviso o cometer un error excusable de cálculo no causa por sí solo improcedencia, aunque deban abonarse las cantidades correspondientes. Fuente: Estatuto de los Trabajadores, artículo 53.4.

Cómo se calcula tu indemnización

La base es tu salario diario (incluyendo prorrata de pagas extra) multiplicado por los días que correspondan por año de servicio. El cálculo exacto depende de tu antigüedad, tu convenio y la fecha de inicio del contrato, por eso conviene que lo revise un profesional: un error de cálculo puede costarte miles de euros.

Si me traes tu carta de despido y tus últimas nóminas, calculo qué te corresponde y si merece la pena reclamar. La valoración se realiza en una primera consulta de pago, con cita previa.

El error más caro: calcular mal el salario

La mayoría de las diferencias en la indemnización no vienen del número de años, sino del salario que se toma como base. Debe ser el salario regulador diario, incluyendo la prorrata de las pagas extraordinarias, los complementos fijos, las comisiones habituales y la retribución en especie, como el vehículo de empresa o el seguro médico. Es muy frecuente que la empresa calcule solo sobre el salario base, y esa diferencia puede suponer varios miles de euros.

Cómo se cuentan los años trabajados

Se computa la antigüedad real, prorrateándose por meses los periodos inferiores al año. Si has encadenado contratos temporales con la misma empresa sin interrupciones significativas, esa antigüedad suele contar desde el primer contrato, no desde el último. Y si prestabas servicios a través de una subcontrata y luego pasaste a la principal, puede haber sucesión de empresa, lo que también arrastra la antigüedad anterior.

Improcedente no es lo mismo que injusto

Conviene ajustar expectativas. Un despido puede parecer profundamente injusto y aun así ser procedente si la empresa acredita la causa y cumple la forma. Y al revés: un despido puede declararse improcedente por un simple defecto formal aunque los hechos fueran ciertos. Lo que se juzga no es si la decisión fue justa, sino si está probada y bien hecha.

Qué ocurre con el paro y el finiquito

Puedes solicitar la prestación por desempleo ante el SEPE y al mismo tiempo impugnar el despido: pedir el paro no supone aceptarlo. Este despacho defiende reclamaciones laborales; no tramita solicitudes administrativas de prestaciones. Y respecto al finiquito, cobrarlo tampoco impide reclamar, siempre que lo firmes indicando «no conforme». Si ya lo firmaste sin esa mención, no lo des todo por perdido: los tribunales restan valor a esas cláusulas cuando se firman en el mismo acto, sin tiempo para leerlas ni asesorarse.

La conciliación: donde se resuelve la mayoría

Buena parte de estos asuntos no llega a juicio. En el acto de conciliación, con las cartas ya sobre la mesa, muchas empresas prefieren reconocer la improcedencia y pactar la indemnización antes que arriesgarse a una sentencia con salarios de tramitación. Llegar a esa cita con los números bien calculados y los defectos del despido identificados es lo que marca la diferencia en la cifra final.

Este artículo tiene carácter informativo y no constituye asesoramiento jurídico para un caso concreto. Cada situación debe analizarse de forma individual. Si te encuentras en esta situación, consúltame: cada día cuenta. — Cristian Roig, abogado col. 899 ICATOR · +34 623 780 680

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Cristian Roig Blasco

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